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Evaluación del Proyecto del Programa General de Desarrollo Urbano, Frente a la Ley de Desarrollo Urbano del DF

 

Ponentes.

La Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal, establece en el artículo 18 del Capítulo II, diez aspectos que debe cumplir el Programa:

1. Fundamentación y motivación
2. Imagen objetivo
3. Estrategia de desarrollo urbano
4. Ordenamiento territorial
5. Estructura vial
6. Sistema de transporte
7. Acciones estratégicas e instrumentos de ejecución
8. Administración del desarrollo urbano
9. Coordinación con las entidades federativas vecinas e
10. Información gráfica

Con objeto de abreviar la evaluación del proyecto en esta exposición, se agruparon los aspectos que establece la ley en cinco temas. El primero analiza la estrategia general, el segundo el Plan de Desarrollo Urbano, el tercero los programa de acción, el cuarto las disposiciones jurídicas y administrativas y el quinto la información gráfica.

  1. La Estrategia.

    En la estrategia se agruparon los incisos del 1 al 3 de la ley, que corresponden a la fundamentación, imagen objetivo y estrategia del desarrollo urbano, y que comprenden la evaluación del plan en vigor, la visión del futuro de la ciudad y las políticas y estrategias a seguir. En esta primera parte, el Programa General de Desarrollo Urbano 2001 no presenta una evaluación explícita del programa de 1996, lo cual impide conocer lo que habrá que proseguir y aquello que requiere ser reorientado.

    La estrategia es sin duda la piedra angular del Programa, y de ella se emana, no solo la idealización de la ciudad que se desea para el futuro, también debe considerar la capacidad para poderlo realizar. Debe identificar y definir los problemas más urgentes a resolver y otorgarles prioridad y su calendarización a corto, mediano y largo plazos. Este procedimiento permite establecer la programación, la adscripción de recursos de gobierno y la participación de los sectores privado y social.

    La estrategia debe determinar de manera explicita las finalidades del mejoramiento social, el económico y el de la preservación y protección del medio ecológico.

    En términos generales dar respuesta a las políticas del Desarrollo Sustentable, contenidas en el Plan Nacional de Desarrollo.

    El Programa General de Desarrollo Urbano 2001 debe cubrir la evaluación del programa en vigor; la descripción explícita de la imagen objetivo, las metas, alcances en el corto, mediano y largo plazos, la definición de los problemas más significativos y la prioridad que requiere su solución.

  2. El Plan de Desarrollo Urbano

    En el aspecto del Plan de los incisos 4, 5 y 6 de la Ley de Desarrollo Urbano, la planificación del territorio tiene el propósito de mejorar el ordenamiento para hacerlo más eficiente; preservar el medio natural en las áreas de conservación, mejorar las condiciones de vida de la población y adelantar en el desarrollo económico.

    Para determinar físicamente el ordenamiento territorial, es necesario realizar el proyecto de la estructura urbana de las redes de infraestructura y de los servicios. En el Programa General de Desarrollo Urbano 2001, deben exponerse con mayor claridad a nivel macro, los aspectos de zonificación primaria de uso del suelo que comprende el área urbana y el área no urbana de conservación ecológica, la estructura de los grandes centros y subcentros, la localización de las actividades económicas secundarias y terciarias, la estructura vial primaria y el Sistema de Transporte Metro. El Programa debe incluir las estrategias, programas y prioridades de los sectores de agua, drenaje y transporte público, con objeto de que formen parte integral del plan y de la estrategia del desarrollo del territorio.

    El ordenamiento del territorio necesariamente requiere localizar las acciones en el territorio. El plan se representa necesariamente en cartas urbanas y geográficas, en donde se indica la ubicación, magnitud y características generales de la zonificación del suelo, el sistema vial primario, el equipamiento de parques y otras instalaciones de servicio a nivel macro urbano, las áreas urbanas destinadas a la conservación del medio natural y todas aquellas directrices generales del proyecto de ciudad que tienden a propiciar el orden territorial y la conveniencia y eficiencia del dispositivo físico.

    En el PGDU 2001, los esquemas que se presentan son insuficientes y no contienen los elementos a nivel de plan general del ordenamiento del territorio que indispensable en el PGDU.

  3. Programas de Acción.

    Deben identificarse los problemas de mayor importancia y determinar los programas de acción a corto, mediano y largo plazo. Los programas de acción debe establecer su origen, las metas a alcanzar, su localización en el territorio, las características generales del proyecto, impacto del proyecto, su costo estimado, el plazo de ejecución y la instrumentación para realizarlos.

    El término fijado por la ley para que el Programa sea revisado cada tres años, tiene la finalidad de que las actividades sean programables en este plazo y sea posible medir el avance logrado.

  4. Legislación y Administración.

    Los aspectos de legislación, reglamentación, instrumentación y seguimiento, son el cimiento de las reglas de juego en la administración del ordenamiento del territorio, de ahí que las disposiciones jurídicas, sustentadas en el estado de derecho y la organización administrativa deben estar acordes con las características socio-económicas y por ello los incisos 8 y 9 del artículo 18 de la Ley de Desarrollo Urbano, permitan evaluar la eficacia de las disposiciones jurídicas y las acciones de la administración pública.

    Una somera evaluación de la nutrida legislación urbana de Distrito Federal, aconseja establecer una muy significativa acción de simplificación jurídica y administrativa. La legislación existente que sirve de base para el ordenamiento territorial en el Distrito Federal, además de ser muy basta, tiene una fuerte carga restrictiva y un apoyo débil para la generación del desarrollo sustentable en el territorio y en ocasiones es incongruente entre sí.

    Comprende leyes y reglamentos cuyas disposiciones en ocasiones no sirven de apoyo a los objetivos y políticas que se plantean en los Programas de Desarrollo Urbano, como ejemplo se menciona la urgente atención que requieren las grandes demandas de vivienda y servicios urbanos de la población que se encuentra en la pobreza. Las disposiciones de los reglamentos de construcción y desarrollo urbano, están formuladas principalmente para los estratos económicos medios y altos de la población que pueden costear las disposiciones y marginan al 70% de la población que se encuentra en la pobreza.

    El proyecto del Programa de Desarrollo Urbano representa la oportunidad para promover una revisión integral de las disposiciones jurídicas, y realizar un compendio integrado en un Código Urbano que facilite su comprensión y evite traslape y repeticiones.

    Un código que se genere frente a un ámbito propositivo, que sea incluyente para la población y ayude a reducir la marginación y las exigencias que no estén de acuerdo al nivel de desarrollo sustentable de la población del territorio del Distrito Federal.

2. EVALUACIÓN DEL PROYECTO DEL PROGRAMA GENERAL DE DESARROLLO URBANO FRENTE A LA POLÍTICA DE DESARROLLO SUSTENTABLE

El ordenamiento sustentable en el territorio del Distrito Federal comprende los aspectos ecológicos, económico-social y cultural.

  1. Preservación del Medio Ecológico.

    La meta de mantener una política de desarrollo sustentable en el aspecto de recursos naturales y protección ecológica, determinó la protección y mejoramiento de la zona de conservación en la región sur del Distrito Federal.

    Esta y otras áreas más reducidas en el territorio se encuentran determinadas puntualmente en el programa general de 1996 y en programas y planes anteriores, así como en los programas delegacionales y en los planes parciales.

    Las acciones para preservar las zonas de conservación, no han sido las indicadas para cumplir con las metas y objetivos fijados en el Programa 1996.

    Es notable el deterioro que se realiza continuamente en las zonas no urbanas, aspecto que por su importancia, requiere de atención de primera prioridad para el desarrollo de la ciudad, la metrópoli y la cuenca de México.

    Hasta la fecha el programa para preservar y mejorar la ecología y el medio natural en las zonas de conservación ha sido insuficiente para generar una nueva actitud de los propietarios de la tierra y los habitantes, que permitan, que sus actividades económicas en ésta región superen el deseo de vender la tierra para el asentamiento irregular.

    El programa para conducir el desarrollo de las zonas de preservación debe ajustar aun más la legislación y vigilancia y establecer sanciones ejemplares para líderes, invasores y promotores de asentamientos irregulares. En los poblados semirurales no se deben aprobar nuevos desarrollos y sólo permitir el crecimiento natural del poblado debidamente acotado. En el aspecto administrativo establecer un organismo más eficiente que se haga cargo de la zona de conservación del sur, de su mejoramiento y la vigilancia y de los programas de desarrollo social y económico de la población, evitando la duplicidad de autoridad en ésta zona con la administración delegacional.

  2. Desarrollo Económico.

    Las actividades económicas secundarias y terciarias deben ser apoyadas en el área urbana del D.F. La industria pesada debe salir del Valle de México, sobre todo aquella que requiere de alto consumo de agua, de procesos que contaminan el agua, el aire o sean peligrosos. La industria no contaminante, la que no requiere alto consumo de agua, la que provee de alto número de empleos, deberá apoyarse, siempre que se ubique en las áreas específicas destinadas en el PGDU y que no represente incompatibilidad con las áreas habitacionales o de equipamiento urbano. La industria limpia y de alta tecnológica debe ser apoyada en el territorio. Debe permitirse también el taller doméstico en las zonas de habitación. Este último debiera ser un proyecto apoyado por el Gobierno del Distrito Federal para la generación de empleo.

    Las actividades económicas terciarias mantienen más del 70% del empleo formal e informal en el Distrito Federal. El comercio, la banca, las finanzas, los centros de estudio y cultura y las actividades de difusión, publicidad y tantas otras, tendrán mayor capacidad para generar empleos formales, con el apoyo de la política y acciones específicas que formule el Programa General de Desarrollo Urbano, sobre todo en la estructuración de subcentros urbanos y la creación de las áreas destinadas a la industria y el equipamiento urbano.

    La llamada actividad cuaternaria, de la investigación científica, los estudios superiores y la tecnología de punta, tienen en la ciudad un acomodo estratégico.

    El programa de desarrollo urbano 2001 debe apoyar el desarrollo de las actividades tecnológicas, establecer y propiciar su localización en núcleos que permitan la creación de centros de investigación y producción, que pudieran generar los tecnopolos del país.

    Las actividades primarias del campo en el Valle de México se han reducido.

    En el área de conservación o área no urbana del Distrito Federal se ubican actividades de cultivo, forestales y de cría de ganado menor.

    En ésta región no urbana debe tecnificarse los procedimientos para la producción agropecuaria y la agroindustria. Las áreas agropecuarias deben confinarse en lugares específicos evitando que estas actividades se realicen de manera extensiva en el territorio. Debe evitarse la tala de árboles, la destrucción de la vegetación natural, el pastoreo y el cultivo no tecnificado en terrenos con más del 12% de pendiente. Debe evitarse la construcción de nuevas carreteras que generen facilidades para mayores invasiones.

    Para orientar el desarrollo económico, el Programa General de Desarrollo Urbano debe apoyar una política para facilitar el mejoramiento de las actividades deseables, mediante medidas de desregulación de las actividades y apoyo a la instalación de infraestructura y transporte, a la generación de disposiciones más ágiles para vigilar el cumplimiento del programa por medio de acciones específicas y revisión para disminuir las cargas impositivas a la población de menores recursos.

    En el proyecto del Programa General no son explícitas las acciones que requieren prioridad para producir empleo y desarrollo económico.

  3. Política y Programas para el Desarrollo Social.

    Si bien, el objetivo de una mayor justicia social ha estado presente en los programas de los gobiernos del país a partir de la Revolución, los logros en más de setenta años de paz política y social han sido insuficientes.

    Es importante hacer notar la persistencia crónica de un México dual, en el que sólo algunos avanzan, mientras sectores significativos de la población están marginados del proceso de desarrollo.

    La pobreza es un fenómeno de desarrollo insuficiente y se manifiesta cuando la persona se encuentra en una situación precaria en la que carece de capacidades y/o de oportunidades de desarrollo, escasos ingresos, insalubridad, desnutrición, vulnerabilidad a las enfermedades a la discriminación social y a las inclemencias del medio ambiente.

    Estos factores inciden negativamente en sus oportunidades de salir adelante.[1]

    Las políticas sociales han tenido como objetivo mejorar los niveles de ingreso o de consumo de los pobres para hacerlos similares a los que tienen más.

    Sin embargo el sólo proceso de dotar de algunos servicios a la población pobre, no ha eliminado la causa estructural del problema que es la incapacidad del individuo para generar ingreso, ante la resistencia de la sociedad de repartir la riqueza.

    La población pobre y particularmente la que se encuentra en pobreza extrema, requiere de apoyos específicos para incorporarse al desarrollo mediante políticas, programas, proyectos y acciones de gobierno que permitan igualar sus oportunidades, sobre todo de educación.

    La política nacional en la última década, ha sido clara al inclinarse a enfrentar el problema de la pobreza extrema. Los subsidios generalizados del gobierno federal se han disminuido, buscando dirigir el gasto social a los estratos económicos de la población más débil, definida como pobres extremos.

    Las metas señalan la necesidad de determinar los núcleos de ésta población en la ciudad y en el medio rural, con objeto de establecer programas de acción específicos para mejorar sus condiciones de vida.

    Este problema, que requiere la atención en todos los ámbitos de la administración pública requiere de especial atención en el Programa General de Desarrollo Urbano, razón por la cual se comenta en la parte de pobreza, vivienda y servicios urbanos.

3. EVALUACIÓN DEL PGDU 1996 EN EL PROYECTO 2001.

El aspecto de estrategia representa la parte medular del Programa.

La Imagen Objetivo, es la conceptualización de lo que se pretende realizar para el desarrollo futuro de la ciudad.

La imagen objetivo del desarrollo y ordenamiento del territorio que se pretende para el corto, mediano y largo plazos, que debe cumplir la Administración de Gobierno para obtener, en cada período, un avance de las metas fijadas, para adelantar en los aspectos macroeconómico, social, político, cultural y el de la preservación del medio natural.

La imagen objetivo es el hilo conductor que permite aprovechar las experiencias para dar la continuidad deseable y necesaria en los Programas de Acción que gobierno y sociedad deben evaluar necesariamente y conducir.

Para evaluar la estrategia, el plan, el programa de corto plazo que se propone y aprueba cada tres años, tiene que cumplir con la evaluación del programa anterior.

La evaluación del programa 1996 debe indicar sí el programa a sido eficiente en sus logros frente al diagnóstico, así como las propuestas frente al pronóstico. La evaluación debe aportar resultados de las acciones frente a las inversiones realizadas.

El PGDU 2001, no comprende una evaluación del Programa 1996, en los aspectos de estrategia, plan de desarrollo urbano o programas de acción, que permitan indicar los cambios o ajustes necesarios. Los comentarios que se anotan en la evaluación, se refieren sólo a resultados de acciones que no se cumplieron en el corto plazo, pero esta apreciación es también difícil de evaluar debido a que en el programa 1996 no se presentó un programa de acción específico, misma situación que presenta el Proyecto de 2001.

4. PROGRAMAS DE ACCIÓN.


En el PGDU 2001, no determina de manera explícita cuáles son los problemas principales de la ciudad, cuáles están en proceso de resolverse mediante los instrumentos actuales de planeación y cuáles no se resolverán y requieren de nuevos enfoques e instrumentos.

El propósito y papel que tiene el PGDU, es el de fundamentar y programar las acciones de nivel macro con referencia a los grandes problemas o las grandes directrices para alcanzar la imagen objetivo.

En el capítulo IV, del Proyecto del Programa General de Desarrollo Urbano del D.F., se menciona que las acciones estratégicas, las programarán las instancias operativas responsables de aplicarlas, con base en los recursos disponibles para los ejercicios presupuéstales anuales. La acción de proyectos específicos sin duda tiene otro nivel en la administración pública.

Las acciones que menciona el PGDU 2001 tienen un carácter general y se pueden identificar como las metas del programa, pero no alcanzan a definir los programas de acción, su localización en el territorio, ámbito de acción, aspectos principales que cubren y el alcance de trabajo estimado en magnitudes y tiempo estimados.

Toda vez que las metas que se enumeran no son cuantificables, no será posible evaluar cuantitativa y cualitativamente los logros que alcance el programa a su término.

5. LA REGIÓN SUR DEL D.F. ZONA VITAL DE CONSERVACIÓN ECOLÓGICA PARA LA CIUDAD Y LA CUENCA DE MÉXICO.


La urbanización de la Ciudad de México se inició en los años cincuenta, con apoyo en el alto crecimiento poblacional, el desarrollo industrial y el empleo generado por la industria y los servicios. Entre 1950 y 2000 la metrópoli creció de 3.3 millones a 18.7 millones de habitantes y para 2000 la superficie urbana alcanzó 1,614 km2. Las altas demandas de tierra, las restricciones de urbanización y sus altos costos, propiciaron la especulación, tanto en los fraccionamientos urbanizados, como en las tierras sin servicios que se ofrecieron a los más pobres en asentamientos irregulares. La administración pública del Distrito Federal y de los municipios conurbados de la metrópoli, fue rebasada para evitar la destrucción de bosques, de las áreas agrícolas, la ocupación de ca–adas, de terrenos inundables y otros con alta pendiente. La autoridad no pudo detener la destrucción del medio natural y establecer el ordenamiento del territorio en las áreas naturales de protección, definidas como zonas de conservación.

En la actualidad, ya agotada prácticamente la tierra para el desarrollo urbano en el Distrito Federal, la especulación y las demandas continúan presionando sobre las áreas destinadas a espacios libres y preservación ecológica en las zonas de conservación.

La región sur, destinada a la conservación de la reserva ecológica, contiene la mitad del territorio del Distrito Federal y comprende parte de las delegaciones de Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta, Tlalpan, Magdalena Contreras, Alvaro Obregón y la totalidad de Cuajimalpa. Esta región, recibe la más alta precipitación pluvial en el Valle de México. En ella se encuentra la Sierra de Chichinautzin, que por sus condiciones geológicas, es el área con mayor permeabilidad y la que transmite la mayor parte de la recarga acuífera que recibe el subsuelo del Valle de México. La recarga al subsuelo disminuye los hundimientos que sufre la ciudad por la extracción de las dos terceras parte del agua que sirven a la metrópoli.

La política establecida y los programas de vigilancia no han sido suficientes para detener la invasión.

Hasta ahora, los planes y programas de gobierno del Distrito Federal, para el área ecológica, han sido de restricción y prohibición de uso de suelo. Esta política restrictiva requiere de un cambio radical hacia un política propositiva. Un proyecto que promueva el mejoramiento, aumente la productividad y beneficio económico y social de los habitantes. La región debe ser tratada integralmente con un ecosistema, evitando la pulverización en programas de acción por delegación.

El proyecto debe promover la desregulación de las disposiciones inútiles, disminuir el gasto corriente ocasionado por la multiplicación repetida de acciones.

La administración pública debe establecer una Secretaría que se encargue integralmente de la región de conservación del Distrito Federal, que comprenda sólo la zona de conservación en la cual no tengan intervención las Delegaciones. Para ello se requiere una reestructuración de la división política en donde el área de conservación este constituida en una unidad integrada.

En ésta región con características propias, deberá promoverse los programas generales para su salvamento y desarrollo racional de acuerdo a las aptitudes del medio natural y con base en ello el establecimiento de la legislación apropiada para su desarrollo de la cual carece actualmente.

Para evitar la destrucción del medio natural y mejorar las condiciones de vida de la población, se requiere establecer un programa de acción, para instruir a los campesinos y propietarios de tierras en la explotación racional de actividades altamente productivas y confinadas en áreas específicas en el territorio, evitando acciones extensivas que deterioren el medio. Entre otras actividades, la producción de frutales, hortalizas en algunas áreas cercanas a presas, ganadería estabulada, avicultura, apicultura y piscicultura.

La explotación forestal debe aplicarse sólo en beneficio del mantenimiento del bosque y no como explotación cotidiana.

El programa de acción para preservar el medio natural y mejorar la calidad de vida de la población, tiene como objetivo principal generar actividades primarias de alta productividad apoyado en tecnología apropiada e instrucción a la población mediante postas instaladas en el territorio, en contacto directo con ejidatarios, comuneros, agricultores y propietarios de la tierra. Los proyectos específicos deberán estar sustentados con estudios de factibilidad técnica, económica, física y financiera y confinadas a áreas específicas sin invadir las áreas de preservación ecológica. Para ello será necesario establecer convenios con los ejidatarios, comuneros y propietarios de tierra y proveerlos de apoyos financieros y asistencia técnica.

En las áreas que presentan fragilidad ecológica es necesario evitar la perturbación que produce el ser humano, para conservar los ecosistemas de bosques, matorrales, pastizales y otras especies sin necesidad de tratamiento especial. La restitución de los ecosistemas una vez afectados, resulta extraordinariamente oneroso e imposible de costear por el gobierno del Distrito Federal.

Acciones

Se propone que en la región de reserva ecológica del D.F. cuya función es de capital importancia para la vida en la cuenca de México, se establezca un plan integral mediante las siguientes acciones:

  1. Establecer una Secretaría única para administrar la Zona Ecológica, integrándola con parte de las áreas correspondientes a las delegaciones de Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta, Tlalpan, Magdalena Contreras y çlvaro Obregón y la totalidad de Cuajimalpa.

  2. Establecer bajo una administración integral, una política, plan y programas de acción, para el aprovechamiento racional del suelo de la región.

  3. Establecer una política que beneficie económica y socialmente a los habitantes y propietarios de la tierra y programas de inversión con la participación de los sectores social y privado.

  4. Impedir la penetración de carreteras y transporte público a la región sur de preservación ecológica y establecer el servicio de vigilancia con tecnología moderna apropiada que permita la vigilancia cotidiana de la región para evitar la invasión de asentamientos irregulares.

  5. Evaluar mediante estudios geográficos la aptitud del suelo y el medio natural y establecer el uso del suelo en concordancia para proteger la ecología y los recursos naturales renovables y no renovables.

  6. Prohibir las actividades que causen deterioros al medio natural, entre otras la explotación de materiales pétreos, el pastoreo, la tala de árboles, la contaminación de las corrientes de arroyos y ríos.

  7. Evitar las actividades de ecoturismo y todos aquellas actividades que pongan en peligro al medio natural con posibilidad de incendio, contaminación de agua y tierra, y depredación o modificación a los ecosistemas.

  8. Establecimiento de un sistema fiscal, que beneficie a la población local y que apoye los programas de uso de suelo y conservación, mediante apoyos financieros, sociales y económicos con partidas específicas del presupuesto anual del Gobierno del Distrito Federal.

6. LA CIUDAD POLINUCLEAR.

En el PGDU 2001, no se consolida el concepto de estructura urbana, indispensable para conducir el ordenamiento territorial. No obstante que en el programa de 1996 y en programas anteriores, se hace explícito el sistema de subcentros de la ciudad, el programa 2001, no se apoya para integrar la estructura urbana en el sistema de centro y subcentros urbanos, los cuales son los polos de atracción de los viajes en el transporte y las áreas en donde se instalan los usos de comercio, oficinas, finanzas y otras actividades económicas y de servicios.

En el Distrito Federal, en el primer Plan de Desarrollo Urbano de 1976, estructurado con base en la zonificación del uso de suelo, se determinaron los subcentros urbanos y se aceptaron los corredores comerciales. En ambos casos se limitaron las fronteras de los subcentros con usos de actividades terciarias con zonas de habitación. Ello permitió, por lo menos en el proyecto, establecer el ordenamiento del territorio en zonas definidas.

No obstante los esfuerzos realizados por los gobiernos del D.F., en la ciudad no sé a logrado contener el desbordamiento del comercio principalmente en los corredores comerciales que crecen a expensas de las áreas de habitación y provocan algunos de los más serios problemas de incompatibilidad de usos en las áreas colindantes.

En el D.F., la mayor parte de las áreas comerciales se han establecido sin orden a lo largo de las avenidas más transitadas, proceso que continúan generando las demandas especulativas. La autorización de corredores comerciales en las avenidas de la red vial primaria y secundaria disminuyen la capacidad y eficiencia de las arterias, el tránsito se vuelve lento y en las horas pico se azolva, con los paraderos de autobuses, los accesos a estacionamientos, el estacionamiento en vía pública y la afluencia de vehículos y peatones.

Por ello, la política de ordenamiento territorial tiene preferencia por el establecimiento de subcentros urbanos conectados convenientemente por la red vial primaria y secundaria y por el sistema Metro, en áreas delimitadas y reglamentadas, que son más eficientes en el funcionamiento del dispositivo urbano.

El programa General de Desarrollo urbano debe establecer con precisión la política, estrategia y localización en el territorio para evitar que los centros y los corredores comerciales se desarrollen sin orden y bajo una política de dejar hacer. El gobierno urbano no debe apoyar el desarrollo especulativo que hasta ahora en mucho a dominado el desarrollo urbano de la ciudad.

7. LA REGENERACIÓN DE LA CIUDAD CENTRAL. UN PROBLEMA ESTRUCTURAL.

La Ciudad de México, al igual que las grandes ciudades del mundo, al iniciar su etapa industrial tuvo un amplio crecimiento a partir de los años 40, y su estructura, paso de mononuclear a polinuclear. Se multiplicaron los subcentros para atender las demandas de la población en las áreas de la periferia, y tanto la población de recursos medios y altos, como las mejores instalaciones comerciales, financieras, de oficinas y de espectáculos, emigraron a lugares que les ofrecieron condiciones más eficientes y atractivas. Durante la última mitad del siglo XX abandonaron el centro las actividades económicas y sociales más significativas y también los habitantes de mayores recursos.

Decayó el interés en los bienes raíces, en un dispositivo físico urbano cada vez más deteriorado, con una estructura física poco eficiente y edificaciones viejas muchas de ellas en ruina. El abandono de las construcciones se hizo patente, y la mayor parte de la población que vive o llega a vivir al centro, tiene el común denominador de encontrarse en algún grado de pobreza. La emigración de las instalaciones comerciales, financieras y de oficinas más importantes de la ciudad, fue seguida de la concentración de actividades poco deseables, que deterioraron más aún el centro: edificios de maquila de ropa, bodegas y expendios de mayoreo de todo tipo, concentración de transporte de carga y actividades que producen gran cantidad de basura. La nueva actividad comercial, dejó de atender a las zonas circunvecinas del centro y actualmente es fuente de abastecimiento de la población de las delegaciones más alejadas, de los municipios conurbados del Estado de México y de pequeños comerciantes del interior del país.

En el antiguo dispositivo de la de infraestructura vial, circula una pesada red de transporte público de autobuses, microbuses y combis que cruzan el centro para comunicar el área urbana. Este nudo gordiano de transporte genera la inútil concentración de población en los puntos de transbordo y promueve el comercio ambulante.

El problema de deterioro de la zona central de la ciudad es un problema estructural, que en el transcurso de las décadas, no ha sido atendido integralmente en los aspectos sociales de la pobreza y de desarrollo económico, para hacer de la zona una región urbana atractiva. Las acciones realizadas han sido coyunturales, como el programa de Renovación Habitacional para la construcción de viviendas dañadas por el sismo de 1985, o los programas para rehabilitar el Centro Histórico.

8. EL PROGRAMA DE CENTRALIDAD DEL PGDU 2001

El Programa de Desarrollo Urbano 2001, presenta entre sus acciones más significativas el de la centralidad, vocablo que se identifica con las acciones de redensificar el territorio de las cuatro delegaciones centrales, utilizar equipamiento urbano subutilizado; realizar acciones de vivienda y otorgar facilidades de trámite para generar vivienda de interés social por la empresa privada.

Aún cuando el PGDU 2001, insiste en el propósito de atender el problema de la pobreza y crear fuentes de empleo en la zona central, no determina las acciones para lograrlo. Las acciones de vivienda de interés social, se ubican en predios denominados como de reciclamiento en terrenos aislados. El PGDU 2001 no presenta un programa urbano integral de regeneración de barrios, para la región central de la ciudad.

La centralidad se utiliza también como política para establecer como única, la acción de desarrollo del centro de la ciudad y evitar el desarrollo en la periferia urbana de manera generalizada. La acción de apoyar el desarrollo de la región central en las cuatro delegaciones centrales es independiente del desarrollo de las delegaciones periféricas.

La regeneración de la zona central de la ciudad requiere de un programa integral para resolver el problema estructural de los aspectos social, económico y del dispositivo físico urbano.

9. POBREZA, VIVIENDA Y SERVICIOS URBANOS.

La pobreza.

La población pobre del país y del área metropolitana de la ciudad de México, comprende al 70% de la población. Los pobres extremos tienen ingresos menores a un salario mínimo y los pobres moderados entre uno y dos veces y media el salario mínimo. Con estos ingresos la población pobre no puede pagar la vivienda de interés social. Como resultado de la pobreza se desarrollan los asentamientos irregulares faltos de servicios, con viviendas de un solo cuarto, algunas sin servicios sanitarios. Las estimaciones señalan que entre el 10 y el 26% de la población se encuentra en pobreza extrema y entre el 30 y el 40% en pobreza moderada.

Los pobres extremos son personas que no tienen un nivel de nutrición suficiente, el cual incide en su desempeño físico y mental deficiente, que no les permite participar en el mercado de trabajo ni en actividades intelectuales como la educación. Su condición prácticamente impide cualquier movilidad social.Los pobres extremos generalmente nacen, viven y mueren en la misma situación.

Los pobres moderados, son las personas que no cubren sus necesidades básicas en un momento dado, en relación con el desarrollo del país, y se diferencian de los pobres extremos, en que si tienen la capacidad, pero no las oportunidades de participar en actividades económicas, sociales e intelectuales. Se considera que su pobreza es relativa, debido a que no disfrutan de todos los bienes y servicios que deberían disfrutar con relación al desarrollo del país.

Los programas que requieren prioridad para mejorar la calidad de vida de la población que se encuentra en la pobreza extrema, deben estar dirigidos a comunidades e individuos específicos, evitando el establecimiento de programas generales de subsidio para toda la población.Los beneficios de menor costo del agua, el transporte público, así como los programas de salud, educación, vivienda y empleo, deben beneficiar a los estratos económicos más débiles de la población.

Estos aspectos deben tomarse en cuenta en el ámbito que corresponde al Programa General de Desarrollo Urbano del Distrito Federal para orientar las acciones que le son inherentes.

La vivienda es considerada como una de los factores determinantes de bienestar social y de calidad de vida. Cumple con los anhelos más deseados de la población y contribuye, en gran parte, al bienestar físico, mental y social de sus residentes. El tamaño de los servicios con que cuenta, y la calidad de la vivienda y el barrio, son importantes para la seguridad y el disfrute de la vida privada y doméstica. La localización de la vivienda en las ciudades es importante con relación al acceso a los servicios urbanos y a las oportunidades de empleo. Para la mayor parte de la población en el mundo, su casa es su propiedad más valiosa, y para muchos, es también su artículo más importante de ahorro y seguridad económica.

La mayor parte de la vivienda de familias pobres en el país, se construye en forma irregular, sin servicios y sin autorización local. Más tarde se regulariza la propiedad de la tierra, se introducen los servicios de agua potable y otros. La red de alcantarillado sanitario, siempre queda al último. Generalmente la vivienda es inadecuada por el número de cuartos y espacio, y deficiente, por la falta de agua, alcantarillado sanitario, y cuartos de baño y cocina, lo cual produce serios problemas de hacinamiento y salud.

El Programa General de Desarrollo Urbano tiene competencia en el aspecto de desarrollo social y combate a la pobreza en los aspectos de atención de la vivienda, el suelo, y servicios de barrio. Los servicios de barrio comprenden el planteamiento integral de los conjuntos habitacionales con el equipamiento para la educación, la salud y los espacios libres para la recreación.

Los servicios públicos de agua, drenaje, energía eléctrica y transporte forman parte integral del concepto de barrio y vivienda, así como los de limpia, alumbrado y seguridad. El PGDU 2001 tiene una gran tarea en el abatimiento de la pobreza y sobre todo de la pobreza extrema. Aún cuando en el PGDU 2001 se menciona repetidamente la política de apoyar a resolver los problemas de pobreza, no se encuentra un proyecto dirigido específicamente al de la pobreza extrema, en el entendido de que ésta población no puede pagar vivienda terminada a crédito, cuyos pagos rebasan su capacidade económica.

El PGDU 2001 hace mención de acciones de vivienda o de unidades de vivienda, pero no de la conceptualización de mejoramiento o regeneración del barrio, de sus servicios, espacios y conveniencia, mediante programas integrales y no sólo de acciones aisladas.

10. PROGRAMA PARA DESINTENSIVAR EL CRECIMIENTO EN LAS DELEGACIONES DEL SUR DEL D.F.

El crecimiento de población estimado por el PGDU 2001 para el año 2025 es de 800 mil habitantes. El promedio de crecimiento anual se puede estimar en 32 mil habitantes, que equivale a 7000 familias, de las cuales, 5000 se encuentran en diversos grados de pobreza.

De acuerdo a la tendencia de crecimiento, esta población se alojaría en las delegaciones de Iztapalapa el 40%, en Tlalpan el 23%, en Tláhuac, Xochimilco y Coyoacán el 10% en cada una y el resto en la Magdalena Contreras, Cuajimalpa, çlvaro Obregón y Milpa Alta. La población se concentraría en la porción sur del D.F. y gran parte en las cinco Delegaciones que comprende la zona de conservación.

La región central y el centro del D.F., de acuerdo a las proyecciones continuarán perdiendo población en las delegaciones de Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Benito Juárez, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Miguel Hidalgo.

Para evitar que la población se concentre en la franja colindante a la zona de conservación, y proliferen los asentamientos irregulares en ésta zona, el PGDU 2001 propone orientar el crecimiento de la población, a las cuatro delegaciones de la zona central de la ciudad mediante la promoción de acciones de crecimiento y programas de vivienda de interés social. Sin embargo, es necesario comentar, que las 5000 familias que llegarán anualmente en condiciones de pobreza, no tendrán capacidad económica para pagar vivienda de interés social y buscarán el proceso de asentamiento irregular en predios de las áreas periféricas. Para evitarlo se requiere de una extraordinaria vigilancia en la región de conservación, y otras medidas que debe establecer el programa.

El que exista servicios públicos subutilizados en la zona central de la ciudad o se construya vivienda de interés social, no es una opción para las familias en la pobreza. Esto no quiere decir que no se desarrollen programas de vivienda en la zona central, por el contrario en ésta área es indispensable emprender programas de regeneración de barrios y vivienda.

El crecimiento de población de estratos económicos medios y altos, que es ya muy reducido en el D.F., tendrá un fácil alojamiento en los terrenos urbanizados de las delegaciones del primer contorno y de la periferia del Distrito Federal.

El PGDU 2001 determina que la demanda de agua aumentó en la zona sur y que están limitados los recursos y por ello se decide desintensivar el crecimiento de población en las delegaciones del sur, y especialmente en aquellas zonas colindantes con el área de conservación. Es necesario que los textos del PGDU 2001 hagan una exposición explícita sobre ésta política que a causado inconformidad en los inversionistas inmobiliarios que tienen proyectos para predios en ésta región. Se requiere también que se señale en el territorio con base cartográfica, las zonas en las cuáles no se podrá prestar el servicio de agua para nuevos desarrollos.

La política de crear una franja de habitación de muy baja densidad colindante a la zona de conservación es conveniente para disminuir el valor de la tierra en ésta zona.

11. CORREDORES URBANOS: REFORMA - CENTRO HISTÓRICO Y CENTRO HISTÍRICO - BASÍLICA DE GUADALUPE

El PDDU 2001, anota el propósito de generar empleo en los Corredores Integrales: Reforma Alameda Centro Histórico y Centro Histórico Basílica de Guadalupe, sin embargo, en el proyecto no se hace explícita la razón para desarrollar estas arterias. En el documento se entiende que la generación de empleo sólo se apoyara con el cambio de uso habitacional a comercial, y la aprobación de aumento de altura de edificios y volumen construido.

En el comentario que se refiere a la Estructura Urbana, se exponen las razones por las cuales no es conveniente apoyar el desarrollo de los llamados corredores comerciales a lo largo de las arterias principales de circulación.

Probablemente el proyecto pretende mejorar la presencia urbana en ésta arteria en el primer tramo y consolidar el aprovechamiento del suelo en el segundo tramo, en cuyas aceras aún existen predios sin utilizar y otros que no se han revaluado y tienen usos impropios para esta circulación de importancia y singular presencia histórica.

Por el alto valor de la tierra en el tramo de Paseo de la Reforma entre la calle de Lieja y Av. Juárez se aprobaron los proyectos para construir tres grandes torres. Los proyectos especulativos de realizarse estarán en detrimento de la zona urbana de la Colonia Cuauhtémoc. La especulación venció los razonamientos del impacto urbano negativo, de congestión en una zona sin estructura física urbana apropiada y del grave perjuicio para la zona y para los vecinos que se han opuesto hasta la fecha ante las autoridades.

Debido a que no se aclara, es indispensable inquirir si el PGDU tiene el propósito de permitir la construcción de las torres de El Aguila en la calle de Tiber o de SIDEC-Hilton en la calle de Missisipi, y si es el propósito de aprobar el aumento de altura y densidad de construcción que generará en una infraestructura vial incapaz un caos urbano, que será pronto visible al terminarse la torre ICA-Reichman que ahora se construye.

Por la gravedad que representan las licencias que se otorgaron sin consultar a la opinión pública y a los vecinos sobre estos desarrollos que afectarán gravemente el funcionamiento urbano de la zona y de la arteria más importante de la metrópoli, es indispensable que el PGDU 2001, se pronuncie en el proyecto del Paseo de la Reforma en contra de la especulación y establezca un Plan Parcial para el tramo de Paseo de la Reforma entre las avenidas Hidalgo y Mariano Escobedo. Un proyecto urbano de ordenamiento territorial sustentado en razones sólidas de infraestructura, eficiencia de funcionamiento y de beneficio a la población que usa la zona y a los vecinos. El levantamiento de las fachadas de los edificios en el tramo mencionado indica que las alturas mayores alcanzan de 20 a 30 pisos. La imagen urbana debiera recomendar un promedio máximo de 25 pisos. Ello evitaría una mayor especulación en la tierra y una defensa contra la excesiva densidad de edificios que produce mayor número de viajes, personas y actividades concentradas en su franja urbana cuyo dispositivo físico no fue planeado para éstas densidades.

12. RED VIAL PRINCIPAL

La dinámica económica en la ciudad de México ha seguido un desarrollo continuo durante la última década, con nuevas construcciones de vivienda, oficinas, comercios y aún cuando el aumento de población ha sido reducido en el Distrito Federal, es muy considerable en los municipios conurbados cuya población trabajadora labora en gran parte en el centro metropolitano o se sirven de él. Está dinámica económica ha intensificado el movimiento de personas entre los territorios del Distrito Federal y los municipios conurbados lo cual ha producido un aumento en los viajes radiales de personas y de bienes en el ámbito metropolitano.

El último estudio de origen y destino que se realizó en la Zona Metropolitana del Valle de México data del año de 1994. En él se aprecia la modificación sustancial que sufrieron los patrones de movilidad que tuvieron con relación a la etapa de los años ochenta. En el último estudio del 94, destacan los viajes y el número de personas que se transportaron de la periferia al centro de la ciudad y viceversa.

Durante los últimos siete años los patrones de movilidad se han modificado y seguramente todos los viajes se han intensificado, sin embargo, es necesario conocer estos cambios. La dinámica económica de estos últimos años ha creado nuevos subcentros urbanos que son núcleos de atracción de viajes. También es un hecho que la demanda en el número de viajes ha crecido y que el número de vehículos en circulación sigue aumentando en forma acelerada.

Para actualizar el proyecto de la red vial principal a 2001 y conocer la proyección del movimiento de bienes y personas para los próximos años, es necesario identificar el crecimiento esperado de vehículos en circulación y la magnitud del número de viajes con bases más firmes para generar el proyecto de la red vial primaria con horizonte a corto, mediano y largo plazos.

Las arterias de la red vial principal constituyen los ejes que generan la localización de los subcentros de actividad, y comunican los centros más importantes de equipamiento urbano: los grandes centros comerciales, de oficinas, los hospitalarios y recreativos. La red vial primaria, determina en gran medida la zonificación urbana y a su vez es influida por esta. La red debe privilegiar al transporte colectivo, que transporta al 53% de los viajes / persona / día en el D.F.

La deficiente e inconclusa red vial principal y la reducida atención que a recibido en la última década, a generado un mayor consumo de gasolina y combustibles debido a la disminución de la eficiencia de las vías, al aumento en el número de unidades en circulación y al deterioro en los pavimentos y señalamientos, todo lo cual ha generado un mayor congestionamiento de vehículos.

Para mantener la eficiencia de las vías, hay que librarlas del estacionamiento en las aceras trastorna el buen funcionamiento del transporte público y privado, ocasiona graves problemas en la perdida de horas-hombre y en la contaminación del ambiente.

13. EL AGUA

El balance hidrológico de la Cuenca de México, se ha modificado completamente en los últimos cincuenta años, debido al crecimiento de la población y a la expansión de la mancha urbana. Del agua disponible por precipitación en la Cuenca, el 80% se evapora, el 11.3% se infiltra al suelo y el 8.7% escurre superficialmente. De los escurrimientos superficiales, unos 3 metros cúbicos por segundo se regulan para su aprovechamiento y el resto, se desaloja a través del sistema de drenaje fluvial para evitar inundaciones.[2] Los mantos acuíferos de la Cuenca de México, se recargan principalmente con el agua de lluvia que cae sobre las elevaciones topográficas y algunas áreas planas de la cuenca fuera del área urbana. La recarga, depende de la permeabilidad del suelo y la cantidad de precipitación. En el territorio del Distrito Federal, el área que produce la mayor recarga del acuífero se encuentra en la Sierra de Chichinautzin localizada al sur, y protegida en uso como Zona de Conservación.

La Comisión Nacional del Agua informa que la metrópoli recibe una dotación de agua potable de 65 metros cúbicos por segundo, de los cuales, 36 m3/seg., los recibe el Distrito Federal y 29 los municipios conurbados del Estado de México. De los 65 metros cúbicos, 45 metros cúbicos por segundo que representa poco más de las dos terceras partes (69%), se extraen de los mantos acuíferos del subsuelo, 1.5 m3/seg., son captados de los escurrimientos superficiales de la Cuenca y 18.5 m3/seg., provienen de fuentes externas de los sistemas de Lerma y Cutzamala.

En los últimos años (1990-2000), se ha observado que en los pozos, de donde se extraen el agua del subsuelo, se presenta un abatimiento de un metro como promedio en el nivel estático; de 1.5 metros en Cuautitlán, 1.2 metros en Tláhuac y Xochimilco y 0.9 metros en Chalco.

En el estudio realizado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, se anota que la sobreexplotación de los acuíferos produce el deterioro de la calidad del agua, debido a que se concentran las sales y se empieza a extraer agua de origen magmático.

La meta de disminuir la explotación del agua del subsuelo para evitar los hundimientos del suelo, y la destrucción de edificaciones y pavimentos, no se ha podido cumplir. La explotación de acuíferos externos cada día parece menos posible, después de las experiencias del sistema Lerma y la negativa de la población de la cuenca para terminar la Cuarta Etapa del Cutzamala.

Al analizar la demanda real de agua en el año 2000 de 8.7 millones de habitantes con un gasto diario de 250 litros diarios por personas (que es superior al promedio que destinan los países de Europa Occidental) se obtiene una demanda de 25 m3/seg. , muy por debajo de los 36 m3/seg., que recibe el Distrito Federal.

El crecimiento de la población para 2025, de acuerdo a las estimaciones del Gobierno del Distrito Federal será de 800 mil habitantes, los que requerirán de 2.8 m3/seg. de agua si se considera una dotación de 250 l/seg/día por habitante.

El agua es insuficiente para el servicio debido a que se pierde entre 30% y 40% en fugas de redes y que el agua potable se destina para riego y usos industriales. Debido a que no será posible en el futuro y explotar mayormente el acuífero del subsuelo y tampoco agotar el agua de las cuencas externas, se requiere seguir la política de Uso Eficiente de Agua, establecida por la Comisión Nacional del Agua hace ya un par de décadas en el que se deben observar los siguientes aspectos que deben aplicarse en programa específico.

ABASTECIMIENTO

  • Tratamiento de agua de presas y represas para los usos industriales y de riego y recuperación del agua potable.
  • Ampliación de la red
  • Ampliación de la estructura del sistema hidráulico, para atender la demanda.

REPARACIÓN Y OPERACIÓN DE LA RED

  • Planeación, reconstrucción, reparación, operación y mantenimiento en el sistema hidráulico para el uso eficiente del agua.
  • Detección y eliminación de fugas.
  • Nuevas políticas de operación, con base en modelos matemáticos e hidráulicos para mejorar el diseño de la red y su operación.
  • Operación, conservación y mantenimiento del sistema.
  • Programa de rehabilitación y sustitución de pozos.

ADMINISTRACIÓN Y FINANZAS

  • Actualización del catastro de la infraestructura hidráulica
  • Macromedición del agua, desde su captación hasta que se entrega al usuario.
  • Mejoramiento de la administración de los servicios de agua potable y drenaje.
  • Finanzas: Políticas, planes y programas con la finalidad de hacer que el servicio de agua potable y alcantarillado sean autosuficientes.

CONCIENTIZACIÓN DE LA POBLACIÓN

  • Concientizar a la población para el ahorro y buen uso del agua.

El problema del agua en la Cuenca requiere del establecimiento de programas de corto, mediano a largo plazos. En el programa a corto plazo, y en tanto se recuperan caudales que hoy se pierden o se desvían a riego y uso industrial, es necesario que se indiquen con precisión, las áreas urbanas en las que se puede otorgar el servicio de agua y aquellas otras, que a corto y mediano plazos no se podría otorgar. Esta información es importante para orientar a la población y a los inversionistas en bienes raíces de los predios que tienen posibilidad de desarrollo.

14. LOS SISMOS.

La porción del área metropolitana que se asienta sobre los antiguos lagos de la cuenca de México, además de estar sujeta a los hundimientos que produce la extracción de agua para surtir a la población y las fugas propias del vaso de la cuenca cerrada, representa alto riesgo sísmico por la composición del gran contenido de agua del subsuelo. En el subsuelo blando, los movimientos sísmicos se magnifican, como lo hace el agua en una cubeta al recibir un empuje horizontal.

Las fuerzas de los sismos son los mecanismos naturales de mayor fuerza y magnitud de la naturaleza. Un sismo de magnitud 5.5 en la escala de Richter libera una energía similar a la de una bomba atómica como la de Hiroshima (10 KTN de TNT), sin embargo, la energía de un temblor de magnitud de 8.5 equivale a la explosión de 27 mil de esas bombas, debido a que la medición es logarítmica.

Habrá que recordar que la magnitud del sismo de 1985 fue de 8.1, magnitud que se magnificó en los suelos blandos de la ciudad de México. Hasta ahora la medición de temblores con la escala de Richter en los países del mundo no ha pasado la magnitud de 8.7, lo cual no quiere decir que no puedan presentarse sismos de mayor magnitud.

La ciudad de México se extendió sobre áreas de relleno de los lagos. A partir de 1945, el reglamento de construcción en el Distrito Federal, estableció índices de seguridad para las cimentaciones y estructuras. Estas disposiciones fueron rebasadas ante la destrucción de edificios altos en el sismo de 1957. A partir de esa experiencia se delimitó la zona de terreno blando en el Distrito Federal y se aumentaron los índices de seguridad para las construcciones y cimentaciones, especialmente para los edificios altos. En 1985 el sismo de intensidad de 8.1 en la escala de Richter, demostró que los edificios que sufrieron mayores daños en éstas áreas fueron los edificios altos.

De acuerdo a la evaluación realizada por la Dirección De Obras Públicas del Departamento del Distrito Federal, del total de las construcciones destruidas o severamente dañadas, el 22% tenía más de 12 pisos. El 23% de 9 a 12 pisos, el 16% de 6 a 8 pisos y el 5% de 2 a 5 pisos, lo cual señaló que las construcciones con mayor riesgo son los que están ubicados en los terrenos blandos y tienen más de cinco pisos.

La especulación con la tierra y los bienes raíces en la ciudad, han presionado para que se permita la construcción de edificios altos. Los reglamentos de construcción para atender a la demanda han elevado paulatinamente los índices de seguridad. Sin embargo, sea por violación a los reglamentos, porque los edificios han sido ocupados con carga viva mayor a la permitida, o porque los índices de la seguridad absoluta de los edificios hacen incosteables las construcciones altas, el sismo de 1985 provocó la muerte de 5,000 personas, miles de heridos y daños cuantiosos.

Recomendaciones:

Para prever los daños en el área de los antiguos lagos en la Cuenca de México, debe cambiar la política de aprovechamiento del suelo en las zonas que se encuentran sobre los antiguos lagos. Las edificaciones de cinco pisos pueden contener densidades brutas de hasta 800 y 1000 habitantes por hectárea que es superior a lo deseable. Sólo en las áreas de suelo más sólido o en espacios centrales de los núcleos y subcentros urbanos deberían permitirse alturas que pudieran costear estructuras altas.

La autorización indiscriminada de alturas la ciudad ha dado el resultado de imagen urbana que actualmente tiene la metrópoli, en franco desorden y en algunas áreas con gran incompatibilidad de uso, el cual tiene que soportar cotidianamente la población.

El PGDU 2001 debe incluir el proyecto y programa de la Red Vial Principal de la ciudad, a un horizonte de 25 años; con etapas de crecimiento y programas de acción en el corto, mediano y largo plazos.

15. IMAGEN URBANA

Perímetros A Y B del Centro Histórico

Se propone instrumentar sobre la base del reglamento de anuncios del Distrito Federal, una campaña para todos los anuncios denominativos dentro del centro histórico de aquellos establecimientos mercantiles que rentan los locales y que heterogéneamente denominan su nombre sin bases mínimas indispensables en el tipo de letra, logotipo y color, adosamiento, textura ni tamaño.

El 80% de los locales dentro de los perímetros A y B del centro histórico son rentados y por tanto los arrendatarios poco interés tienen en invertir para arreglar su fachada y poner un buen anuncio con el nombre de su giro, de ahí que ésta propuesta vaya dirigida a establecer con normas mínimas de común acuerdo con el INAH y el INBA, la posibilidad de poner anuncios denominativos con patrocinio, que no le cuesten ni al gobierno de la ciudad, ni al propietario del inmueble ni al arrendador del local.

La propuesta es que los dueños de marcas comerciales inviertan sus recursos en los materiales necesarios para elaborar los nombres de los establecimientos en un porcentaje mínimo (25% máximo) del espacio se ponga el logotipo de quién patrocino el anuncio denominativo.

Las marcas comerciales patrocinadoras no deberán ser de bebidas alcohólicas, de cigarros o cualquier otro producto que sea nocivo para la salud.

Las marcas comerciales patrocinadoras celebrarían un convenio con el gobierno de la ciudad a través de la SEDUVI y con la Cámara de Comercio de la Ciudad de México a fin de catalogar y distribuir equitativamente por géneros, el patrocinio, estableciendo claramente la normatividad en los distintos casos de anuncios denominativos, como pueden ser: pintados, adosados, de escaparate, calados, en bajorrelieve, etc.

Atendiendo al género (zapaterías, abarrotes, talabarterías, misceláneas, cerrajerías, panaderías, vinaterías, joyerías, etc.)

Cada género puede llegar a determinar el tipo, color textura y tamaño en función de las características arquitectónicas de los inmuebles cuando estos sean de valor histórico o patrimonial.

16. PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO MONUMENTAL.

En el PGDU 2001 es necesario incluir el capítulo específico de la protección y preservación de monumentos y sitios, localización en un plano de los centros y sitios históricos y monumentales determinados e inventariados por el INAH y el gobierno del D.F.

[1] Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) en 1987. Citado por Félix Vélez. La pobreza en México. Fondo de Cultura Económica. México 1994. p.7.
[2] Programa Metropolitano de Recursos Naturales. Integrado por representantes del Gobierno del Distrito Federal y el Gobierno de México.

 

 




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